Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Madre

Madre no es una palabra: es una fisura que aprendí a pronunciar sin hacer ruido, como quien esconde un crimen en la lengua. La digo y algo se inclina dentro de mí, un eje secreto que se desajusta apenas, como si el mundo recordara una versión anterior de sí mismo donde yo todavía no era yo sino una extensión tibia, una hipótesis respirando en su sombra. ¿Qué nombro cuando digo Madre, una mujer o una ley de gravedad afectiva que me sigue doblando incluso cuando huyo? Recuerdo sus manos no por su forma sino por su efecto: hacían del caos una superficie habitable, como si el desastre fuera una mesa bien puesta. Pero en ese gesto había una precisión peligrosa, una manera de ordenar lo informe que también me delimitaba, como si cada caricia fuera un mapa y yo apenas el territorio que debía obedecerlo. El amor materno no es esa miel que venden en los discursos, es más bien un mecanismo complejo, casi quirúrgico, que protege mientras talla, que abriga mientras corrige. Me cuidaba, sí, pero ta...

Entradas más recientes

Quema mi nombre

Rompe mis huesos para verlos sanar

Te respiraré en el humo

Muévete detrás de mis ojos

Alma Violetha

Inmigrante sin voz en países llenos de discursos

El cambio como acto de insubordinación

Disidencias de un amor imposible

Ensayo sobre la fatiga de ser alguien

Nací porque alguien no tuvo suficiente fuerza para matarme