La urgencia o la soledad
La ciudad respira por tubos fluorescentes y yo despierto con el pecho vibrando como un amplificador mal conectado, no sé si dormí o solo cerré los ojos mientras la urgencia hacía guardia junto a mi cama, porque la urgencia no descansa, se sienta en el borde del colchón y me susurra que hay algo pendiente, siempre algo pendiente, un mensaje, una opinión, una oportunidad que si no atrapo ahora se evaporará y me dejará fuera del banquete del mundo, y yo, todavía con la lengua seca y el sabor metálico de la noche, estiro la mano hacia el celular como quien busca un arma en la oscuridad, la pantalla enciende su pequeño sol artificial y me arroja noticias, cuerpos perfectos, tragedias empaquetadas, indignaciones listas para usar, todo urgente, todo impostergable, y me pregunto mientras la luz azul me corta las pupilas, ¿quién decidió que cada minuto debe justificarse?, ¿quién firmó el contrato invisible donde acepté vivir corriendo detrás de algo que nunca se deja alcanzar?, la ciudad allá a...