Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Escupo poesía sobre un televisor apagado

Escupo poesía sobre un televisor apagado porque hay días en que la única manera de hablarle al mundo es ensuciarle la cara de vidrio, dejarle una pequeña mancha de saliva donde antes respiraban presidentes, concursos, incendios, sonrisas prefabricadas, guerras con patrocinio y mujeres vendiendo felicidad por cuotas. Escupo y la gota desciende lentamente, magnífica en su vulgaridad, como si hubiera encontrado por fin una ruta de fuga en aquel cuadrado negro donde el universo fue reducido a mercancía, donde hasta la tragedia llega editada, iluminada, subtitulada, lista para el consumo de una especie que mastica su propia catástrofe frente al sofá. Pero el televisor está apagado y esa oscuridad me devuelve algo peor que una imagen: me devuelve mi propia mirada. Ahí estoy, reflejado apenas, deformado por el polvo y la saliva, convertido en un fantasma que contempla al fantasma de una máquina; una pantalla sin programa, un hombre sin argumento, dos superficies esperando que alguien encienda...

Entradas más recientes

Quémalo todo y reza después

El mundo huele a desinfectante moral y pensamiento reciclado

Los dioses, las leyes, los algoritmos: todos exigen rodillas limpias

Entre el cosmos y la putrefacción

Toda revolución comienza en el silencio de una célula que se niega a obedecer

La obsolescencia programada

Ser fugitivo es respirar en diagonal

Hay noches en las que el miedo cambia de textura

Meditaciones de un animal eléctrico

El cigarrillo es el único terapeuta que no te interrumpe