Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Quema mi nombre

Quema mi nombre, pero no del todo. Déjame una sílaba viva para morder algo cuando todo lo demás se vuelva liso. Lo digo y me escucho depender de esa cosa que quiero borrar. Mi nombre todavía abre puertas, todavía me responde cuando lo llaman desde un número desconocido. No quiero admitir que lo necesito como se necesita un pasamanos en una escalera. Me acerco al espejo y lo pronuncio sin voz, labios apenas moviéndose, y hay un retraso, un pequeño desfase, como si la cara no fuera exactamente mía o estuviera cansada de sostenerme. Quema mi nombre, repito, y me lo guardo en la lengua como un código que no quiero olvidar. Una mujer en el bus aprieta el celular contra el pecho como si le doliera respirar sin esa luz. Tiene la blusa pegada, un mapa de sudor en la espalda, una uña rota que raspa la pantalla. Cuando vibra, no sonríe: se le afloja la mandíbula, se le cae algo por dentro. Yo hago lo mismo en silencio, en el bolsillo, tocando el aparato como quien revisa una herida que no cierra...

Entradas más recientes

Llegas tarde incluso cuando te quedas quieto

Rompe mis huesos para verlos sanar

Te respiraré en el humo

Muévete detrás de mis ojos

Alma Violetha

Inmigrante sin voz en países llenos de discursos

El cambio como acto de insubordinación

Disidencias de un amor imposible

Ensayo sobre la fatiga de ser alguien

Nací porque alguien no tuvo suficiente fuerza para matarme