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La política es la pornografía de los desesperados

Quise examinar la política como se examina un tejido infectado: luz blanca, instrumentos esterilizados, distancia suficiente para que la enfermedad conserve la cortesía de permanecer en el otro cuerpo. Encontré un problema metodológico. Los guantes ya venían contaminados. Debajo de mis manos había residuos de campañas electorales, escamas de discursos, pequeños fragmentos de encuestas incrustados como vidrio industrial. Al raspar la superficie de una opinión apareció un almacén logístico. Al raspar el almacén apareció una deuda. Al raspar la deuda apareció una central eléctrica. Al raspar la central eléctrica apareció una noche entera de alguien que no durmió para vigilar servidores. Nada terminaba. Cada idea escondía una infraestructura más húmeda. La política no ocurre en los parlamentos. Eso es decoración. Una especie de acuario donde se exhiben ejemplares domesticados para tranquilizar al público. La política ocurre en centros de datos que consumen más agua que algunos pueblos. O p...

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