Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Quema mi nombre

Quema mi nombre. No es una orden, es una torpeza que ya ocurrió y sigo intentando describirla como si hubiera sido intencional. No lo fue. Nadie decide del todo desaparecer, solo se cansa de repetir la misma respuesta cuando lo llaman. Yo dejé de responder. O eso creí. Porque hay un retraso entre lo que uno hace y lo que el cuerpo admite, y en ese retraso algo sigue funcionando como antes, como si no hubiera recibido la noticia. Lo borré en una pantalla que parpadeaba con una paciencia irritante, como si supiera que yo iba a fallar en algún punto. Tecleé despacio, no por cuidado sino por desconfianza. Cada letra parecía más firme que yo. Cuando terminé, el espacio vacío no significó nada. Ninguna liberación, ninguna caída. Solo un hueco administrativo. Pensé: esto no puede ser todo. Y esa fue la primera sospecha de que ya había salido mal. Antes creía que mi nombre pesaba. Que abría puertas o las cerraba con una precisión casi moral. Ahora veo que era más bien una costumbre ajena, una ...

Entradas más recientes

Fumando un pensamiento

El crédito de los días muertos

El segundo de más

Disidencias de un amor imposible

Nací porque alguien no tuvo suficiente fuerza para matarme

Ensayo sobre la fatiga de ser alguien

El cambio como un acto de insubordinación

Inmigrantes sin voz en países llenos de discursos

Alma Violetha

Muévete detrás de mis ojos