Quema mi nombre
El fuego me atraviesa y me desea. Me mastica y me escupe. Cada letra que digo sangra antes de tocar la boca. Tal vez alguna vez fui mío, pero ya no. Me llamo y me niego al mismo tiempo. La lengua se desgarra. Cada sílaba es un mordisco que no puedo tragar. Tal vez alguien más pronuncie mi nombre y yo desaparezca, y aun así lo escucho crecer dentro de mí. No quiero escucharlo. Pero se adhiere. Se pega a los dedos, se esconde en la nuca, me sigue. Polvo. Gasolina. Gente que bosteza fuego. Cada paso rompe el cemento y hace vibrar los vidrios. Mi sombra se arrastra, se quiebra, se multiplica. Alguien pronuncia un nombre que no es el mío y tiemblo. Quiero ignorarlo, quiero desaparecer, quiero abrazarlo. Un perro ladra demasiado cerca. Sus dientes se clavan en el aire. Todo lo que veo huele a incendio. Todo me quema. No hay rescate. Todo lo que llamamos verdad es un delirio. Pienso en ti, en otros, en mí, y cada pensamiento es una grieta en el cráneo. Nombrar es traición. Pronunciar es una h...