Muévete detrás de mis ojos
Muévete detrás de mis ojos si tienes el valor de abandonar por un momento la cómoda superstición de que el mundo está afuera, sólido, ordenado, obediente como una oficina a las ocho de la mañana donde las almas llegan con corbata y resignación. Muévete detrás de mis ojos y verás lo que realmente ocurre cuando la realidad pierde la costumbre de fingir estabilidad. Porque nadie te lo dijo, nadie te advirtió esta pequeña blasfemia perceptiva: el mundo no está ahí afuera, quieto, esperando ser mirado como una estatua respetable. El mundo sucede aquí, en esta oscuridad tibia donde la conciencia mezcla recuerdos, nervios, imágenes y sospechas con la precisión delirante de un alquimista que trabaja sin manual de instrucciones. ¿Lo sabías? Claro que no. La gente camina convencida de que observa la ciudad cuando en realidad la ciudad ocurre dentro de ellos, fabricada a cada segundo por una maquinaria neuronal que improvisa universos con la misma naturalidad con que el corazón decide latir sin p...