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Al tocar tu piel, escuché un rumor de abismos

La religión vende eternidad en cómodas cuotas de obediencia

El poder no gobierna: devora

Los cuerpos se rozan como páginas ilegibles que arden antes de leerse

Tu rostro era un eclipse que me obligaba a mirar la oscuridad de frente

La ciudad mastica su propia herrumbre como si rezara con dientes oxidados

Vivir es un oficio que nadie aprendió y todos ejercen con torpeza sublime

No hay futuro: solo un presente que se pudre con lentitud exquisita

Hay noches en que la luna es un cuchillo y corta la piel de la memoria

Morir es sencillo: lo difícil es sobrevivir a cada amanecer sin romperse

El miedo es un dios mudo al que todos rezan en secreto