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El dinero es el nombre del juego

En la distopía todos corren, nadie sabe hacia dónde

No retornar es elegir vértigo en vez de nostalgia

Las avenidas son venas rotas: laten solo cuando alguien huye

Apaga la luz

Ya no quiero esperar; tengo cicatrices que exigen movimiento, no contemplación

Nada es tan importante: somos humo que intenta firmar pactos con el viento

Si no incomoda, no sirve. Si no vibra, no vive. Si no rompe, no existe

Nada permanece, excepto el eco que insiste cuando ya nadie escucha

El Black Friday es la Pascua del capitalismo

Ritual eléctrico para avenidas sin redención